Tristeza, rabia, desazón, derrota…esos sentimientos son los que experimente el pasado sábado en una de mis carreras favoritas en mi ciudad, Pamplona, las Murallas. Murallas, que no pude alcanzar y que pudieron conmigo en el km 6 por motivos digestivos.

Ahora entiendo todo lo que siente un corredor cuando todos sus entrenos, ganas, alimentación, descanso y motivación se ven hundidos cuando el resultado no depende de todo ello y que un mal día lo tiene cualquiera, y ese día, me toco a mi.

Linea de salida, 18:45 de la tarde, tiempo desolador, lluvia, frio…pero todo ello no importa, ya que son mucho mas fuertes los nervios pre carrera que se trasmiten y se palpan en el ambiente, unos nervios buenos de esos que te hacen sacar fuerzas de donde nunca pensabas que saldrían, nervios por querer salir y darlo todo.

Primeros km en gran compañía, las sensaciones ya empiezan a ser raras, hasta que en el km 5 empieza a causarme molestias el estomago, con nauseas. Intento bajar el ritmo para poder restaurar sensaciones, pero todo ello fue imposible…en el km 6, Avenida Pio XII, desvíe mi recorrido y abandone. Mi primer abandono de carrera en todo lo que llevo de corredora en asfalto, con toda mi pena.

Mi primer pensamiento y sensación fueron totalmente cabales y realistas, ya que si seguía, terminaría en la ambulancia o con un parón de carreras y entrenos después de llegar a meta, de semanas, que no podía permitirme con la Behobia a la vuelta de la esquina, así que mi decisión fue de lo mas madura. Me sentí orgullosa de ello, de dejar de lado mi amor propio y poner en primer lugar MI SALUD.

Lo peor de todo fue llegar a casa… donde el bajón se hacia patente y mi tristeza se agudizaba, me había fallado. Una rabia incontenible invadía todo mi cuerpo y una desazón mi pecho entero. Fue en ese punto, donde pare por un momento para poder escucharme. Escuchar que me decía mi cuerpo en ese momento, y aceptar esas sensaciones fueron lo que hicieron ver que no fue una derrota, sino una decisión sabia y un aprendizaje y crecimiento personal a todo lo que me queda por dar.

Solo puedo dar las gracias a mi gran consejero Gabry, al que dedico todas mis carreras, quien decía que una gran victoria es una aceptación y en este caso se hizo patente, una vez mas. Gracias por enseñarme tanto. En otro momento hubiese llegado a meta de cualquier manera y habría acabado lesionada. De esta manera, me queda recuperar esta semana, para el sábado poder hacer frente a mi primera Behobia.

También, dar las gracias a mi compañero de salida Iñigo, a los AVC’s que han hecho posible ese plus que llevo dentro y a toda esa gente conocida, amigos, familia…que me han animado en este momento tan duro para mi. Ya se que algunos os parecerá una chorrada, pero cualquier corredor que lea esto, y que haya pasado por lo mismo, entenderá mi situación y el que no lo haya experimentado todavía, que este post le sirva para que no se desanime, que las derrotas y las caídas sirvan para levantarse, volver a caminar y aprender de todo ello, creciendo como personas y como deportistas que somos.

Ahora toca reposo, buenos alimentos y resetear mi mente para, este domingo, disfrutar de mi gran pasión, CORRER.

Gracias a todas esas personas que habéis estado ahí levantándome el animo. Vane sigue en pie!!

Punto y aparte…